Hace ocho años Verónica Uriarte y Verónica Collado, tuvimos la bonita casualidad de conocernos viviendo en una isla mágica, la isla de Ibiza. Desde el primer momento nuestra amistad fue creciendo y ya allí en nuestras largas charlas imaginábamos como sería un lugar especial y único para los niños. Iban pasando los años, seguíamos estudiando, trabajando y formándonos para algún día hacer realidad nuestro sueño, donde las emociones fuesen las protagonistas.

Algo teníamos muy claro, el proyecto se basaría en los pilares que nos habían unido a las dos de una manera tan fuerte, los pilares que desde nuestra infancia y gracias a nuestros padres nos han acompañado en nuestras vidas y han hecho de nosotras lo que somos hoy. Esos grandes pilares, los valores humanos.

Sabíamos que nada podía salir mal, porque unos grandes valores nos respaldaban: la bondad, la humildad, la honradez, la sinceridad, la transparencia, la integridad, la comprensión, la generosidad, la educación, la empatía y el respeto hacia el otro y hacia nosotras.

Y porque la educación emocional, es una de las herramientas más poderosas para ser un niño y un futuro adulto feliz.

Empezamos buscando una casa para poder crear Ítaca, cuando la vimos por primera vez, supimos enseguida que era el sitio perfecto. Era ésta, y sabíamos que nos estaba esperando.

Fueron meses muy duros para acondicionar y crear espacios maravillosos para los niños, queríamos que al llegar a Ítaca, los niños sintieran que era un lugar encantador y fantástico, donde poder ser ellos mismos y dejarse llevar por su imaginación.

Sin la ayuda de nuestras familias, nunca se hubiera hecho realidad Ítaca, nos ayudaron día y noche, trabajando muy duro para que todo quedase perfecto.

Ítaca se hizo realidad…

Ítaca es un espacio donde se acompaña a niños, jóvenes y familias para conseguir un bienestar global del ser, a través de nuestros distintos profesionales y terapias, todas éstas enfocadas al acompañamiento emocional y/o emocional y corporal.

Porque deseamos que una vez visten Ítaca, sean niños y futuros adultos: seguros de sí mismos, valientes, curiosos, con capacidades para enfrentarse a las dificultades escogiendo buenos caminos, reconociendo sus emociones y las de los demás, empáticos, respetuosos, equilibrados, pacíficos, creativos, llenos de amor y de vida.